''I had a really good childhood up until I was nine, then a classic case of divorce really affected me.'' (Kurt Cobain)

jueves, 13 de agosto de 2009

Buena Vida

Otra noche en vela, entre el y su consciencia se le hacia imposible conciliar el sueño. Voces mortales hacen florecer aquellos recuerdos.
Melodías y secuencias de imágenes avivan su memoria. Hasta su misma cama, no es más que otro abrigo de sus más dulces y preciados recuerdos. Siente felicidad al aludir aquellos momentos y esboza una sonrisa inconsciente y espontánea.
Involuntariamente lo busca, y se tropieza con él en cada centímetro de su piel, en cada rincón oculto de su mente, hasta su inconsciente, en un acto reflejo, plasmaba su imagen en algún instante de sus sueños. Le era inevitable caer en la tentación de añorarlo, le era imposible cometer tal pecado como el olvido.
Toma un trago de esa cerveza, esperando que se aleje la ansiedad y esas increíbles ganas de recitarle tal vez una canción.
Quiere mantener la compostura, tiene miedo de ahuyentarlo.
Con el debía ser precisa, exacta. Un movimiento en falso podría dar lugar nuevamente a la indesición, y quizás -considerándolo el peor de los augurios- el abandono. No era libre, su espíritu no lo era, pero ciertamente disfrutaba estar presa entre sus brazos. Un deseo más preciado que la libertad; y su temor, aun peor que la parca, era el de perderlo.
Se sentía al igual que la infortunada Dido, despojada de sí, rendida ante sus pies clamando piedad. Y el le quitaba hasta el último aliento. Y era aquello lo que la enloquecía.
Jamás lo cambiaria, no por necesidad, sino por deseo. Por la versatilidad, por la melodía, por sus colores.
''La vida no es la cantidad de veces que respiras, sino aquellos momentos que te quitan el aliento''. Ahora lo entendía. Con él, la vida era vivida.
Luli Soto

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