Me desgastaste. Simplemente es eso, me consumiste por completo. Si soy yo? No de ninguna manera. Esto que ves acá no soy yo, son restos, son carroña. Mi cuerpo es ceniza, ya nada resta luego de los roces de tu piel. Mi ego en su máximo despojo, desterrado, rechazado por tu vanidad. Hasta mi escritura es detestable, acabaste con mis deseos y la inspiración. Se supone que mi mano debería fluir libremente por la desdicha, e inmortalizar las palabras más amargas con ese tono de fuerte infortunio; pero realmente son tan débiles. Mi mano en si es débil, mi pulso no es el mismo, es flojo; me atrevería a decir que hasta la pasión me la jugué por completo en vos.
Estoy agotada. Sos vos, es ella, soy yo. Hasta yo pateo para mi propio arco.
Un triangulo un tanto abusivo. Abusa de la resistencia, la paciencia, del afecto. Una batalla de tres, con un rival algo débil e indeciso; algunas veces contra los vestigios de uno, otras veces con la nada misma.
Me presentan un mar de ilusiones y yo no hago más que ahogarme en el.
Ella, ella en mi pasado, pero siempre presente. No la espero más, sé que no debo hacerlo, sé que es en vano. Pero aún así sigue siendo parte de mí, siempre será parte de mí.
Vos, distinto amor, diferentes intenciones, pero sin embargo igual. El mismo destino vacío. Me anticipo al final, este no es una intriga para mí esta vez. Sé que debo evitarte, sé que debería renunciar. Pero mi veredicto sigue siendo el mismo, te elijo. Te elijo ante todo.
Me desgasté. Simplemente es eso, me consumí por completo. Que si estoy apenada? Sí claro. Volvería hacerlo? Por supuesto.
Luli Soto
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