''I had a really good childhood up until I was nine, then a classic case of divorce really affected me.'' (Kurt Cobain)

martes, 6 de julio de 2010

Cero, uno y dos.

La corriente gélida me conquista. El invierno barre las hojas que dejó olvidadas, y con ellas mi sentir.
Mis manos perciben la garua y se hacen prisioneras de tu recuerdo, dichosas. Leo en ellas un nuevo nombre; escribo frescas y desconocidas memorias, atractivas sensaciones a las que mi cuerpo responde extasiado, encantado, buscando y pidiendo por más; olvidándose de un antiguo suplicio.
Te despojo de lo ajeno, comenzándote a sentir propio. Suplicándole a una nueva piel el tacto más sutil.
Mis dedos se deslizan y relatan lo que tu figura les reclama, lo que tu recuerdo hace resonar en mí. Se sienten tentadores y cautivantes, de la misma manera en la que se sintieron tus pupilas y tus brazos aquella vez. Procuran un nuevo inicio, una excitante posibilidad.
Hablan de querer quererte en cada palabra, consolidándonos en cada oración, redimiendome del pasado, en tu boca y mi placer.
Y desean -tal vez de una forma prematura pero segura- hacerlo infinito.
Luli Soto.