Caigo y camino a tientas en la realidad. Con sigilo y en una caminata antigua y lejana, por pasillos añejos de actos conclusos. Descubriendo nuestros hechos y mis esperanzas -por consiguiente- irreales, desnudos gracias una cruel objetividad.
Un amor ajeno, visto de costado.
Es claro que ser, nunca será más que una alusión de efectos pasados y deseos momentáneos. Que no será más que sexo, que no será amor. Solo tentaciones carnales, llantos, y centenares de dudas. Virginidades despojadas, cartas sin firmar, espacios vacíos en una cama de madrugadas. Hechos inconcretos, actos impropios, y declaraciones de amor alentadas por promesas triviales.
Noches llenas de renuncias y pertenencias. De pulsaciones que olvidaste y quisiste volver a sentir. De lo que te di, de lo que te faltó. Lo que no pude, lo que no fui.
Mis reprochas silenciosas, temerosas, casi esclavas y obedientes. Tus demandas revestidas, tus deseos convertidos en mis exigencias. Tus caprichos constantes e incesantes por no escapar del silencio de aquellas paredes ''sordas'' que a veces hasta podían oírnos, sentirnos.
Nuestros recuerdos marcados por aquellos intentos de ser ''Romeo&Julieta'' y nuestros múltiples finales de novela.
Las palabras a las que tanto les escapaste, las verdades que supiste disimular. Tu mirada cegadora, tus labios por momentos mudos, y otras tantas veces falaces, aquellas manos arrebatadoras, expropiadoras de libertad.
Todo aquello que recuerdo, o intento imaginar. Las excusas que fabulo para tu des-amor; sueños convertidos en quimeras, aquella utopía del ''vos y yo, nosotros'' una vez más.
Por siempre, por siempre tuya. Una devota enamorada, y nunca más nada.
Luli Soto.