Enciende un cirio y reza tres ave María, mira los ojos de Dios empapada en llanto y rebalsada en suplicas. Amen. Como si Dios pudiera hacer algo... Cariño Dios no tiene vela en este entierro.
Aun así se aferra a su rosario y se arrodilla, alza un grito al alba y envuelve su cuerpo y alma con sus brazos. Se retiene, no vaya a ser que caiga en la tentación de dejarse ir. No puede dejarse ir, no quiere hacerlo.
Había perdido la fe, y sin embargo seguía esperando un milagro, o tal vez, un poco de compasión. Mejor ser esclava del destino, creo yo.
No se halla en su cuerpo, sus ropas ya no le sientan bien, las paredes de su habitación ya no la contienen. No se ve reflejada en cada frunce de su piel, y las curvas no las siente propias. Desea arrancar cada pincelada de sus muros, hasta hallar en lo más profundo algún rasgo mínimo de ella. Se siente ajena a cada uno de sus aspectos, se rechaza, ella jamás habría deseado ese destino. Y ahora tan solo le restan sus recuerdos, embrollados en la telaraña del pasado; y desea soltarlos pero la resistencia es más fuerte. No desea quedar en el olvido, no eso jamás, preferible arrancar el corazón del pecho antes que caer en un abismo tan profundo e incierto como el olvido; pero no reunía la fuerza suficiente como para vencer a Dios. No hay nada que hacerle al destino.
Liberación. Quería librarse de ella. Quitar cada una de sus prendas y dejar en completo desnudo su desvanecido cuerpo. Y por cada ropa que quitaba liberaba cada uno de sus pecados y ataduras. Renacer. '' Debes estar preparado para arder en tu propio fuego: ¿Cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas''
La vela está por terminar de consumirse, pero ella da un golpe de gracia final, y en un soplo se abstrae en la oscuridad. Paciencia ya casi.
'La vida es una cárcel con las puertas abiertas'. Y ella quería liberarse.
Luli Soto
''I had a really good childhood up until I was nine, then a classic case of divorce really affected me.'' (Kurt Cobain)
viernes, 27 de marzo de 2009
domingo, 8 de marzo de 2009
Goce
Sensación de libertad.
Sus manos deslizandose sutilmente bajo su pollera, abrigando cada sentido de su ser en un suspiro. La desea, la desea y lo demuestra en cada movimiento. Sus dedos entrelazan la pasion y la necesidad; y lentamente se deja engañar mientras ve deslizar su ropaje. Sus piernas tiemblan, la enciende en cada movimiento, la cautiva, y poco a poco le roba su pureza, la incita hasta que se la oye rogar por más. El tacto es divino, el sentimiento esta a flor de piel, y sus labios comparten el mismo capricho; no desean dejarlo ir, quieren cada vez más, hasta que sus cuerpos sean invadidos por aquel ultimo escalofrio. Su lengua la desorienta, la engatusa lentamente en un juego de seducción sin retorno alguno, le pertenece, y el lo sabe. Arovechandosé, la despoja de su santidad, la hace apetecer más,la hace pedir más, hasta que sus sentidos estallan en un gemido. La noche no da margen a la duda, los invade el deseo, el extasis, y simplemente desean desgarrarse la piel hasta satisfacer hasta el ultimo sentido, que los dioses sientan envidia de su goce, recorrer cada recoveco oculto de sus cuerpos, ahogarse en aquel maravilloso mar de regocijo. Ella se entrega a la risa y el deseo, y entrega cada centimetro de su cuerpo, se entrega al juego, se deja vencer por su propio apetito. Las sabanas se enredan en sus cuerpos, los suspiros se unen al unisono haciendo una unica exposicion de satisfaccion, y no temen pedir más. Dejan atrás la razon y eligen aquella euforia, llegando así al climax máximo, al apogeo de aquellos dos cuerpos. Su ritmo cardiaco aumenta, su cuerpo se humedece y un perfecto escalofrio se adueña de su espina dorsal, mientras sus labios se rozaban hasta encontrar la perfeccion. La abraza, las yemas de sus dedos recorren su fino cuello y poco a poco descienden hacia su pecho, su aliento la invade, la desnuda; aquella fascinacion la arrebata. Una combinacion perfecta de cariño y exitación.
Luli Soto
Sus manos deslizandose sutilmente bajo su pollera, abrigando cada sentido de su ser en un suspiro. La desea, la desea y lo demuestra en cada movimiento. Sus dedos entrelazan la pasion y la necesidad; y lentamente se deja engañar mientras ve deslizar su ropaje. Sus piernas tiemblan, la enciende en cada movimiento, la cautiva, y poco a poco le roba su pureza, la incita hasta que se la oye rogar por más. El tacto es divino, el sentimiento esta a flor de piel, y sus labios comparten el mismo capricho; no desean dejarlo ir, quieren cada vez más, hasta que sus cuerpos sean invadidos por aquel ultimo escalofrio. Su lengua la desorienta, la engatusa lentamente en un juego de seducción sin retorno alguno, le pertenece, y el lo sabe. Arovechandosé, la despoja de su santidad, la hace apetecer más,la hace pedir más, hasta que sus sentidos estallan en un gemido. La noche no da margen a la duda, los invade el deseo, el extasis, y simplemente desean desgarrarse la piel hasta satisfacer hasta el ultimo sentido, que los dioses sientan envidia de su goce, recorrer cada recoveco oculto de sus cuerpos, ahogarse en aquel maravilloso mar de regocijo. Ella se entrega a la risa y el deseo, y entrega cada centimetro de su cuerpo, se entrega al juego, se deja vencer por su propio apetito. Las sabanas se enredan en sus cuerpos, los suspiros se unen al unisono haciendo una unica exposicion de satisfaccion, y no temen pedir más. Dejan atrás la razon y eligen aquella euforia, llegando así al climax máximo, al apogeo de aquellos dos cuerpos. Su ritmo cardiaco aumenta, su cuerpo se humedece y un perfecto escalofrio se adueña de su espina dorsal, mientras sus labios se rozaban hasta encontrar la perfeccion. La abraza, las yemas de sus dedos recorren su fino cuello y poco a poco descienden hacia su pecho, su aliento la invade, la desnuda; aquella fascinacion la arrebata. Una combinacion perfecta de cariño y exitación.
Luli Soto
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