''I had a really good childhood up until I was nine, then a classic case of divorce really affected me.'' (Kurt Cobain)

miércoles, 19 de agosto de 2009

Tu fondo azul.

Mirame. Sabes lo mucho que me gusta perderme en tus pupilas.
No lo digas más, nunca más. De nada sirve que lo repitas, no continues con esto. Regalame un silencio, mantenete callado que la noche esta tranquila. Tantas dudas, nos desgastan y nos vuelven cenizas; por eso esta noche, te pido que abandones esa indecisión.
Alimentá el deseo, abusa de la pasión; te entregó mi alma y mi cuerpo vacíos de dudas. Despertá, aviva el fuego, tranforma esas cenizas; esta noche estás libre de juicios, sólo te imploro: no nos hagas caer en ese círculo de nuevo. No te quedes quieto, no derroches ni un segundo, que el amanecer siempre se avecina rápido en nuestra habitación. Haz que esta noche sea eterna, avanza sobre mi cuerpo, desnuda mis sábanas, olvidate del día que hoy está nublado.
Algunos días el recuerdo me vence, te extraño tanto que no puedo soportarlo. Por eso, dejame abrazarte una vez más. Siento tu respiración en mi oído, cada tanto un suspiro; siento como tu pecho se eleva en cada respiro, y luego de un tiempo cada palpitación. ¿Y si fuera nuestra última noche?
El temor me invade, y te tomo aun más fuerte. Mis uñas se deslizan y se prenden a tu remera como si intentaran aferrarte; y lentamente siento a mi cuerpo desvaneciéndose en tus brazos y vos atajándome tan fuerte. Sólo vos sabes darme esa seguridad.
Un ‘te quiero’ en un tono delicado, claro y convincente, con ese toque de dulzura propio de tu voz; en el instante preciso, donde soy tan vulnerable; y acompañado de un ligero roce de tus manos. Y soy toda tuya para siempre, para siempre vos y yo, siempre rendida en tu aroma, hundiéndome en tu fondo azul; porque sé que mi piel nunca más va a dejarte ir.
Luli Soto

jueves, 13 de agosto de 2009

Buena Vida

Otra noche en vela, entre el y su consciencia se le hacia imposible conciliar el sueño. Voces mortales hacen florecer aquellos recuerdos.
Melodías y secuencias de imágenes avivan su memoria. Hasta su misma cama, no es más que otro abrigo de sus más dulces y preciados recuerdos. Siente felicidad al aludir aquellos momentos y esboza una sonrisa inconsciente y espontánea.
Involuntariamente lo busca, y se tropieza con él en cada centímetro de su piel, en cada rincón oculto de su mente, hasta su inconsciente, en un acto reflejo, plasmaba su imagen en algún instante de sus sueños. Le era inevitable caer en la tentación de añorarlo, le era imposible cometer tal pecado como el olvido.
Toma un trago de esa cerveza, esperando que se aleje la ansiedad y esas increíbles ganas de recitarle tal vez una canción.
Quiere mantener la compostura, tiene miedo de ahuyentarlo.
Con el debía ser precisa, exacta. Un movimiento en falso podría dar lugar nuevamente a la indesición, y quizás -considerándolo el peor de los augurios- el abandono. No era libre, su espíritu no lo era, pero ciertamente disfrutaba estar presa entre sus brazos. Un deseo más preciado que la libertad; y su temor, aun peor que la parca, era el de perderlo.
Se sentía al igual que la infortunada Dido, despojada de sí, rendida ante sus pies clamando piedad. Y el le quitaba hasta el último aliento. Y era aquello lo que la enloquecía.
Jamás lo cambiaria, no por necesidad, sino por deseo. Por la versatilidad, por la melodía, por sus colores.
''La vida no es la cantidad de veces que respiras, sino aquellos momentos que te quitan el aliento''. Ahora lo entendía. Con él, la vida era vivida.
Luli Soto