La agarra desprevenida y la toma por el cuello.Las yemas de sus dedos rozan su piel,sus rostros se acercan, su bocas pierden la distancia, y su respiración es la misma.
Él no lo sabe, pero le desgarra cada centímetro de su ser,y sus ojos la acosan, la perturban, la tientan. Aun más cerca, se siente el roce casi inevitable.
Silencios y suspiros. Finalmente se acerca a su oido,pronuncia esas tres palabras tan sutiles, y la toma cada vez más fuerte.
Mira sus labios incitando al deseo, llamando al pasado. La ve tan desarmada, tan rendida que le provoca reabrir la cicatriz.
Sus dedos se deslizan, resquebrajando la nueva piel, con la mirada fija ahogándose dentro de ella, alimentando sus temores, salvando sus ansias.
No hay futuro, no hay posibilidades, al menos esa noche; pero ella le pertenece y él lo sabe, no la dejaría ir jamás, tal vez por deseo, por cariño, o simplemente por mero capricho.
Él se aproxima aún mas, y logra un minimo roce entre sus labios. La confunde, la desorienta.
Desea decirlo, sacar aquellas palabras cobardes escondidas en lo más profundo de su ser. No quiero que se termine.
Calla, como siempre lo hace. Se distancia,se aleja de su tentación y se rie como emborrachada, para que el no descubra que su ausencia llora. Le sonrie, esperando poder convenserlo de aquella mentira, como si el no supiera que muere por tenerlo aunque sea una vez más.
Él toma su mano, le cuesta marcharse, y el por qué la hace morir de la intriga. Le cuesta tanto abrir la puerta, resulta más pesada de lo usual. Deben ser siempre así las despedidas con vos ?
Cierra la puerta, y una ultima sonrisa para el espectador. Se marcha, y ella se desvive por ir a recuperarlo, pero no es tiempo de eso. Supongo que nunca existió aquel tiempo.
El día que no este, la va a extrañar.
Luli Soto.