Tengo puesta la misma cadena que aquella noche. No la usaba desde aquella ocasión, temo que el aire impuro la desgaste, se lleve sus recuerdos.
Quería verte. Es probable que si aun continuaramos juntos, estuvieras aca conmigo, dormido, abrazándome.
Me resulta increible como extraño tu olor entre mis sábanas, las perfumabas de una fragancia suave y agradable que gozaba por la madrugada. Se me hace eterno el tiempo y la distancia.
Ya no logro sentirte, al menos no como antes. Esta vez estoy sola, no hay brazos que resguarden mi alma, no hay palabras que apasiguen mis temores, no hay más nada. Esta noche estoy sola, y temo que no será la última. Te fuiste para no volver.
Ya han pasado tres semanas, y casi ni he sabido de tu existencia. Te resulta tan simple, tan corriente romper tus promesas. Repentinamente, extraño tu indesción.
Algunas noches siento desvanecer, voy olvidando tu mirada poco a poco, y tu perfume se esfuma lentamente. Mi piel ya no recuerda el tacto de tus manos,y alguna parte de mi se desvanece con tu recuerdo, te fuiste con lo mejor, me dejaste incompleta.
Me acuesto,cierro los ojos y volvés. Tenés esa miserable costumbre de reaparecer en mis sueños. Me hacés tan dificil el despertar.
En definitiva, quererte es una muerte paulatina.
Luli Soto
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